11 nov. 2011

El Ejercito en Costa Rica, una utopía realizable






Me crié en el seno, de una familia de tradición militar, donde mi tatarabuelo combatió en la guerra civil de los Estados Unidos, bajo una bandera confederada; posteriormente mi abuelo lucho junto a los Ingleses, Franceses y Rusos a los países alineados del Eje en la II guerra mundial; un tío por parte de mi madre, cambio drásticamente el rumbo de una invasión de comunistas de Nicaragua en la época de 1948, cuando a sus escasos 15 años, fue el responsable de matar a mismísimo Tijerino, en las empolvadas calles de piedra de Pérez Zeledón de aquel entonces; mi difunto padre participo en la carnicería de vidas humanas, de Correa y Vietnam donde combatió el comunismo, y hasta perdió un ojo en una emboscada; un tío mió tiene mas de una década de trabajar con la policía Municipal de San José; un hermano mió tiene mas de ocho años de laborar con la desprotegida y mal pagada Fuerza Publica, y después tantos trajines y malas experiencias, con la inseguridad que hoy vivimos cada uno de los ciudadanos costarricenses, y tanta roja sugestión de periódicos y noticieros sensacionalistas y amarillistas, con planas repletas de sucesos y sangre, me duele ver que en mi país, no exista un ejercito capaz de desatar una feroz lucha, contra las oscuras hordas del hampa, sus carteles de droga, sus organizaciones de sicarriato, sus mafias y carteristas y esa continua degeneración y perdición, que se abren paso como un cáncer en nuestra juventud costarricense.

Como las vías ferroviarias de un tren que, que nos podría representar las venas de una nación, cuya sangre son los mismos ciudadanos bajo condición de pasajeros, como las mismas escuelas, los colegios, las universidades, los museos, las galerías, los filósofos, los inventores, los pensadores, los científicos, que virtualmente nos podrían representar el intelectualismo del cerebro de una nación, “el ejercito es el alma misma de toda nación”, dijo una vez un colega mió. Remontándome a su comentario, que para mi, bajo una convicción personal ya se ha convertido en toda una frase celebre, estoy convencido que el ejercito en una nación, es la representación mas enfática y explicita del heroísmo, el coraje, la voluntad, la disciplina, el valor de los hombres que la habitan.
Como un fiel y educado perro guardian que vigila con recelo, la choza del forastero, como el escudo y la espada del guerrero épico que derrama su sangre por defender a su familia de los invasores, su codicia, degeneración, y opresión, el ejercito en una nación como Costa Rica, puede llegar a ser mas que ese popular esquema, de solo representar ser, “un grupo mas, de asesinos armados, amparados y manipulados por el estado y sus leyes”, como esas poderosas influencias dizque humanistas del siglo XXI, lo han tergiversado, organismos donde sus mismos jerarcas, nos hablan ceñidamente, de amor, respeto, tolerancia, igualdad, pero que paradójicamente están muy lejos de llegar a sentir el horror y el sufrimiento de miles de familias costarricenses, al ser sometidas como victimas, a las garras del hampa, en nuestros desprotegidos, barrios, pueblos, y ciudades. Jerarcas que combaten y satanizan cualquier practica de militarismo en la ciudadanía, pero que sin embargo a ello, se les es común ver, en esos modernos y polarizados carros, de peculiares placas amarillas de “misión internacional”, fuertemente custodiados por armas de alto calibre, por sus chóferes, guarda espaldas, y miembros de la Fuerza Publica, -que se supone deberían de estar cuidando las calles-

Contrariamente a esa “tolerancia y humanismo”, que estos diplomáticos, y sus entidades, como los famosos Derechos Humanos, no quiere meter, hoy los costarricenses lo que empezamos a digerir es una especie de atontamiento, un burdo sentimiento de tolerancia y alcahuetería extremamente vulgarizada, un tipo de inocente y acobardada anomia, que literalmente, nos seda y nos duerme, ante una inminente avalancha de inseguridad, crímenes y violencia, que lamentablemente no tardan en ganarle la batalla a nuestros despreocupados gobernantes, ya de por si bien flaqueados he indiferentes, ceñidos en sus intereses económicos, y empresariales, que desgraciadamente tienen el poder de pasarle por encima a todo aquel valor ético y moral que se allá podido levantar sobre estas fértiles tierras, pero de una manera contrapuesta a el deber, son capaces de hacer refundir en el olvido la importante prioridad estatal, de velar por la seguridad de su pueblo.

No nos debería de extrañar lo mencionado, ya que mientras los ciudadanos de clase baja, media, y media acomodada, se resignan a mejor andar escondiéndose y trasformar sus hogares en cárceles de alambre de púa y portones, haber si de esa manera se salvan de ser ultrajados en sus propias casas y hasta de salir apuñaleados y baliados, por una turba de delincuentes, nuestros gobernantes y las clases aburguesadas de nuestra extraña y muy peculiar, “Suiza centroamericana”, se les hace muy fácil y sencillo, contratar una tropa de guarda espaldas, al mas gorila estilo Terminator, comprar los mas modernos sistemas de seguridad, transformar sus carros importados del año, al mas bélico estilo, de tanque brindado de la ex URSS, y de paso aprovechar el poder y la influencia social, para poner un par de desvelados policías, como adornos en sus enormes mansiones, negocios, y embajadas. Y mientras ello pasa ante nuestros impotentes ojos, las potencias militares del mundo, se pasean en el verdadero y valeroso significado del ejercito, como esos boinas verdes, invadiendo y ultrajando a una nación, ya de por si bien quebrantada en la miseria y en las constantes guerrillas, con el viejo pretexto que de “hay armas nucleares”, o esos cascos azules de las ONU, invadiendo a antojo y conveniencia de unos cuantos, a países que han decido no formar parte de la unión, con el peculiar pretexto de los derechos humanos, que para mi no es mas que una carnada mas para manipular a esta humanidad, o como con ese continental ejercito rojo, de la China liberal-comunista, donde no se puede exponer la mas mínima idea alterna al estricto sistema, por que se les es fusilado, bajo cargos de “conspiración contra en estado”. Por ese tipo de ejércitos, no es extraño que la gente le tenga recelo a el militarismo, pero su autentico deber es servirle a su pueblo. Contrapuestamente a las muy bajas acciones de estos ejércitos y sus administradores, el verdadero sentido de un ejército es velar por la seguridad de la ciudadanía, en otras palabras servirle al pueblo, y no precisamente solo al estado.

Mientras tanto se nos sigue hablando de derechos individuales y de respeto a la vida humana, pero será toda una osadía llegar a ver a alguno de estos “importantes y respetables diplomáticos”, caminar un lunes por la mañana en nuestras escabrosas aceras, plagadas de carteristas, prostitutas y drogadictos, para esperar el bus de nuestro ineficiente sistema de trasporte, junto a los martirizados compatriotas de nuestro frente laboral, en una de esas malolientes esquinas llenas de orinadas de borrachos domingueros, y armarse de paciencia hasta llegar a aguardar cuarenta minutos la ranfla vieja abarrotada de puerta a puerta de nicas, y después de un traumático trayecto asqueado de presas, imprudentes al volante, alquitrán y infinitos huecos, llegar a su lugar de trabajo.


Desde niños, se nos ha hablado en las escuelas y los colegios, que el estado tiene la obligación de velar por la seguridad de sus conciudadanos, sin embargo a ello, y a nuestra constitución política, se llega a estimar que un 75% de las personas que velan diariamente por nuestra integridad, pertenecen al sector privado, como esos típicos “guachimanes” que vigilan nuestros barrios con un bastón policial, y esos oficiales semi-especializados, de empresas externas, que se dan a la noble labor de cuidar nuestros lugares de trabajo y nuestras instituciones publicas en general, dándonos así a entender, que hemos llegado hasta el mas zafio punto de tener que comercializar nuestras propias vidas, con contratos y seguros, y el enriquecimiento, muchas veces desregulado de unos cuantos inversionistas, con unas cuantas excepciones.

Ya no hay, palos, machetes, ni antorchas, de un pueblo enfurecido que conduce a la horca a un grupo de antisociales, ya no hay cuadrillas organizadas, de seguridad para el vecindario, que defienden con coraje sus comunidades, ya no hay ley de la vagancia en las calles, y ahora quienes empiezan a huir, son los mismos ciudadanos de los maleantes. Ahora vivimos entre portones y alambres de púa, en campos de concentración. Ahora la nueva iniciativa es rendirse ante el criminal.

Ahora contrariamente a lo razonable, le damos vía libre a las drogas, las modas decadentes y sus corrientes musicales, y a cambio de tanta basura he ineptitud, ponemos a una maestra de matemáticas, como ministra de seguridad, -seguro para que le ayude a contar los costales de billetes a esos ultra neoliberales, que administran nuestra Costa Rica a antojo y conveniencia de sus oscuros negocios.-

En Costa Rica se ha abolido el ejército, y cualquier práctica de militarismo y disciplina armada, con el pretexto de que somos un país de paz. Nuestro actual presidente, se tomo la osadía de despojar a los policías de cualquier rango simbólico, quitándole sus insignias, y sus ropajes de fatiga, hasta llegar al punto de refundir en el olvido a la Policía Militar, por su afán personal de ganar un premio novel de la paz, que por supuesto venia forrado de dólares. Pero para nadie es un secreto, que lo que hoy se vive en nuestras calles, esta muy lejos de llegar a ser cualquier tipo de paz. Talvez, no tendremos grupos terroristas de la ETA, o guerrillas del las FARC, o Paulos Escobares versión costarricense, pero sin embargo a ello, no se puede caminar doscientos metros bajo la sobra, por que nuestra vida corre un gran peligro por un miserable aparato electrónico, o por unos sucios billetes.



Una solución práctica y espontánea, a un gran problema



Como ofensiva a esta plaga que carcome nuestra patria, y la hunde fuertemente hacia una especia de anarquía social, se podría crear un ejercito, especializado, creado no para la guerra, si no mas bien para la paz, que se dedique a cuidar nuestras fronteras, contra el narcotráfico, la irresponsable, desregulada, y procapitalista inmigración que hoy se sufre, las posibles invasiones de maras, de carteles de droga, y poderosos grupos subversivos que rondan con certeza de “nuevas revoluciones” por nuestras fronteras.

Un frente militar, disfrazado de guardia nacional, -para no perder nuestra inmerecida fama de que somos una nación de “paz y libertad”-, que sea capaz de brindar un fuerte apoyo a entidades como la Fuerza Publica, el O.I.J, las diversas policías municipales, la Cruz Roja costarricense, al frente de bomberos costarricense, la comisión nacional de emergencias, la policía de migración, la policía marítima, la policía de guarda parques, etcétera. Un ejército no precisamente seria para promover desgracias, como el actual sistema democrático, lo ha distorsionado, si no más bien podría ser utilizado en caso de emergencias nacionales, como inundaciones, un posible terreno, y sucesos de ese tipo.

Se logran imaginar, compatriotas costarricense, sanos y fuertes jóvenes y hombres costarricenses, defendiendo a la damisela ultrajada, de las garras de un grupo de violadores y drogaditos, un grupo de imponentes hombres, que den a respetar nuestros “derechos sagrados”, defendiendo al obrero vapuleado, por la turba de montoneros antisociales. Lamentablemente, parece que nuestros gobernantes no tienen ni una sola pizca de idealismo en sus viseras, y como dicen algunos sectores izquierdistas de oposición a la actual administración, “este gobierno no tiene cabeza ni para un derrame”.

Se podría también reformar drásticamente las leyes, donde los colegas de seguridad privada, que cabe volver a mencionar, son mayoría, se verían en la obligación de darle nuevos protocolos y directrices laborales a sus supervisores y oficiales, como el tener la obligación de salir de un perímetro definido, en caso de serlo necesario, para defender a un ciudadano, siendo victima del hampa. Crear una especie de unión, una coordinación nacional que nos represente un frente militarizado, de organismos como la Fuerza Publica, la policía municipal, el O.I.J, las seguridades privadas, etcétera, bajo los mismos objetivos, acabar con el Hampa, y mantener firme esa derrota.

Se podría facilitar la posesión de armas de fuego, y cursos de seguridad personal en la ciudadanía, de una forma responsable.

Según datos de algunos medios relevantes, a partir de una prohibición de armas de fuego que se impuso por un Partido Laborista en Gran Bretaña en 1997, el índice de robos aumentó en un 45% y los asesinatos en un 54% como secuela a la escasez de medios legales para tener un arma de juego, y una estresante burocracia, por parte de las correspondientes entidades. Para el año 2000, Inglaterra ostentaba con el índice más alto de criminalidad, en el mundo desarrollado, el doble de los Estados Unidos. En el 2002 el servicio de inteligencia Británico se lamentaba de que a pesar de que Inglaterra, tiene una de las más estrictas leyes de regulación de armas, es fácil conseguirlas en el mercado negro.

Como contraste a lo mencionado, en países como Suiza, donde no solo hay un porcentaje altísimo de población civil armada, sino que el mismo estado entrega a cada ciudadano un fusil de asalto SIG–90 al terminar el servicio militar, es uno de los países como más bajo índice de criminalidad en el mundo, seguido por países como Noruega, Dinamarca, Grecia, Australia, Alemania, que igualmente tienen un porcentaje alto de población armada.



Con el pasar de las líneas, se puede empezar a sentir un sazón, algo utópico, hasta llegar al punto de ser expuesto a ser señalado y generalizado, de solo ser un jovencillo mas, iluso y fantasioso, que se sentó a escribir emocionado en su escritorio, por que se canso de jugar a los soldaditos después de una trasnochada tanda, de ver tres veces seguidas, Rescatando al soldado Ryan, y Padres de nuestra bandera, acompañado de unas palomitas de maíz y unas cuantas cervezas, pero hay que admitir que la paz y libertad que nuestros gobernantes exponen al mundo, como una carnada mas para el turismo y la inversión extrajera, esta muy lejos de ser una realidad. En momentos críticos, como los actuales, las ideas alternas, a los estrictos esquemas de un sistema, serán fácilmente señaladas de nocivas y subversivas. Para muchos en Costa Rica, un ejercito y la practica de militarismo, y disciplina armada en la población civil solo forma parte de una utopía, para otros puede ser toda una realidad que se pueda acoplar e ponerse en practica de una manera responsable y eficaz.



Pretextos que se opongan a este tipo de militarismo, sobrarán, como por ejemplo la actual crisis económica del país, cuando todos muy bien lo saben, que siempre hemos sido una nación

subdesarrollada y hemos vivido en una constante subsistencia económica. Se hablaría incansablemente de una supuesta enorme inversión de fondos públicos, en una ilusión de este calibre, se alegaría que seria muy caro pagar nuevas planillas, que en otras palabras significaría nuevos trabajos para los costarricenses, se alegaría, que no existen fondos para comprar armas, cuando los jerarcas del ministerio publico, muy bien lo saben, que hay cualquier cantidad de armas, empolvadas en bodegas, que en un pasado se utilizaron en la guerra civil, y en la fallecida PM (Policía Militar)

La Argentina de las Malvinas es un glorioso ejemplo que se podría citar a los costarricenses, donde el ejercito nacional argentino, defendió a capa y espada una ilusión de su pueblo, que le exhortaba a luchar, ello cuando quisieron recuperar los archipiélagos del atlántico llamados “Las Malvinas” que fueron usurpados en 1833 a la fuerza por el Reino Unido. Independientemente de la administración que gobernaba en aquel entonces, la acción de luchar por “lo de el pueblo”, es mas que noble.

Si del tema se habla, solo el hecho de ubicarlas geográficamente es ridículo dudar del verdadero derecho argentino sobre dicho territorio, robado por un imperio que habla al mundo de “democracia, valores universales” y todo eso... pero que a la vez contrasta sus supuestos valores con sus acciones, como cuando mataron a mas de trescientos jóvenes argentinos con el hundimiento del Belgrano, con un submarino nuclear, cuando Argentina no tenia ni un solo submarino.

¡Que honor, que gloria! ¡ja! Es como literalmente dispararle a alguien que se defiende con una resortera, pero bueno...



Es increíble el recordar, que solo un país, contra la poderosa flota naval de Gales, Irlanda del norte, Irlanda del sur, Escocia, y su núcleo Inglaterra, estuvo a punto de ganar la guerra, con la desventaja de que los británicos tenían submarinos nucleares, y una inmensa experiencia bélica en comparación de su ofensiva. “No hubiéramos podido resistir una semanas mas”, se llego a escuchar en algunas declaraciones de los jefes militares británicos.



Ellos lucharon por su pueblo, y hoy son honrados y recordados como héroes, pese a la administración de la judía socialista Cristina de Kirchner. Hoy Argentina usa a sus soldados para contraponerse a la gran inseguridad que la acecha.



Pero pese a todo ello, la ilusión de crear nuevos proyectos, y vivir en una Costa Rica mejor, seguirá presente, siempre y cuando exista patriotismo y idealismo, en algún costarricense, que literalmente este cansado de leer siempre la misma historia.

Hoy nos encontramos bajo la amenaza de una posible reorganización, de grupos subversivos que nos lleve a un continuo régimen totalitario, como no hace muchas décadas paso en el occidente, y creo que el hecho de que hoy nos encontremos en un modernizado siglo XXI, y que en caso de conflictos armados Costa Rica, seria supuestamente “amparada por otras naciones”, no elimina la posibilidad de invasión, y de una perdida de control al fortalecido hampa que hoy nos gobierna imponente.



Raúl Daviss


RESISTENCIA IDEOLOGICA NACIONAL SOCIALISTA DE COSTA RICA



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